Con empeño y constancia podremos alcanzar las metas que nos propongamos por más difíciles que parezcan de lograr, de modo que no debemos desanimarnos cuando no alcanzamos rápidamente lo que anhelamos, sin embargo, no siempre lo que "deseamos" es lo mejor; por lo que debemos prever las consecuencias de nuestras acciones.
Además, debemos tomar en cuenta que se requiere de pasión y verdadera vocación para realizar un buen trabajo, de modo que no debemos desviar nuestros esfuerzos a actividades con fines superfluos.
Cada logro que alcancemos acrecentará nuestra confianza, herramienta necesaria para alcanzar el éxito. De modo que en cada actividad que ejerzamos debemos colocar toda nuestra capacidad y empeño, siempre dándole su debido lugar a las cosas primordiales y procurando no perder el equilibrio.
Un ejemplo de empeño, constancia y pasión es Victor Frankenstein; quien se entregó por completo al estudio de la filosofía natural y la fisiología logrando así la capacidad de dotar vida a la materia inerte.
"No parecerá extraño que, en estas condiciones, progresara con rapidez. Mi entrega al estudio era, para los demás, causa de asombro y mis adelantos llenaban de admiración a todos mis maestros" (p. 59 "Frankenstein antes de los quince")
"Me admiró el hecho de que fuese yo, un recién llegado quien encontrara la clave de tan extraordinario secreto, en cuya búsqueda tantos hombres de gran inteligencia habían fracasado" (p. 62 "Frankenstein antes de los quince")
Además, debemos tomar en cuenta que se requiere de pasión y verdadera vocación para realizar un buen trabajo, de modo que no debemos desviar nuestros esfuerzos a actividades con fines superfluos.
Cada logro que alcancemos acrecentará nuestra confianza, herramienta necesaria para alcanzar el éxito. De modo que en cada actividad que ejerzamos debemos colocar toda nuestra capacidad y empeño, siempre dándole su debido lugar a las cosas primordiales y procurando no perder el equilibrio.
Un ejemplo de empeño, constancia y pasión es Victor Frankenstein; quien se entregó por completo al estudio de la filosofía natural y la fisiología logrando así la capacidad de dotar vida a la materia inerte.
"No parecerá extraño que, en estas condiciones, progresara con rapidez. Mi entrega al estudio era, para los demás, causa de asombro y mis adelantos llenaban de admiración a todos mis maestros" (p. 59 "Frankenstein antes de los quince")
"Me admiró el hecho de que fuese yo, un recién llegado quien encontrara la clave de tan extraordinario secreto, en cuya búsqueda tantos hombres de gran inteligencia habían fracasado" (p. 62 "Frankenstein antes de los quince")
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